martes, 28 de enero de 2014

Técnica Alexander.

 La Técnica Alexander nos ayuda a eliminar eficazmente las tensiones indebidas que interfieren con el funcionamiento natural de nuestro organismo. Su aplicación nos permite, pues, obtener un mayor rendimiento a todos los niveles: físico, emocional e intelectual.

 Es una manera de alcanzar un mejor nivel de conciencia del funcionamiento de nuestro propio organismo, particularmente de cualquier uso inapropiado de tensión muscular que, a la larga, puede acabar causando dolor y haciendo daño.

  Tiene que ver con los mecanismos relacionados con el equilibrio y el control que ejercemos sobre ellos.

  Si bien durante los primeros años de la infancia estos mecanismos funcionan con absoluta eficacia, a muy temprana edad se empiezan a deteriorar, y el proceso continúa ya ininterrumpidamente cediendo a las presiones de la vida diaria. Control y equilibrio se vuelven cada vez menos eficaces y como consecuencia de ello excesivas e innecesarias tensiones y esfuerzos acaban formando parte de nuestros hábitos de movimiento, pensamiento y emociones.
  Este deterioro acaba afectando a procesos naturales como la respiración ó la digestión, determina las posturas y el porte de la persona, y altera nuestra capacidad de percepción y coordinación.
 La Técnica Alexander supone mejorar nuestra habilidad para controlar nuestros movimientos y nuestro propio equilibrio, y así pues, una ayuda para prevenir ó aliviar desórdenes en los procesos que éstos influencian.
 Teniendo en cuenta estas consideraciones creemos que resulta fácil entender por qué la  Técnica Alexander es útil para el músico y necesaria en su formación.
 Cualquier tipo de actuación requiere un elevadísimo nivel de energía y coordinación. Los intérpretes necesitan un control muy satisfactorio del uso de sí mismo y una refinadísima capacidad de percepción y atención para alcanzar esos niveles. Cuanto más difícil y delicada sea la actividad que se practica, más fácil es que los malos hábitos se exageren y se interpongan en el camino. Y ahí tenemos al actor que se queda sin aliento ó al violinista  con el hombro completamente rígido.
 A ningún intérprete le cabe la menor duda acerca de la necesidad de entender, cuidar y afinar el instrumento que toca, pero no todos reparan en el hecho de que es igualmente importante y necesario entender, cuidar y afinarse a sí mismo para que la interpretación sea satisfactoria.
  Con las clases de Técnica Alexander el músico puede descubrir cómo sus habituales y arraigados procesos de pensamiento influencian y determinan su uso corporal, y cómo esto puede interferir en la adquisición de una buena habilidad  técnica así como en la deseada expresividad de su música.
 Es cuestión de expandir la atención de manera que alcance, además de a lo que hace con sus manos ó sus pies, sus órganos vocales y los sonidos que produce, a lo que hace con el resto de su cuerpo.
 A medida que se va ganando un control más satisfactorio de lo que se hace con todo el organismo como conjunto, la atención se vuelve más organizada y las acciones mejor coordinadas. Aumenta la sensibilidad. Y todo esto conduce a responder más apropiadamente a la percepción de estímulos, y por tanto a mejorar la habilidad para aprender e interpretar.
 Ayuda a economizar energía y a evitar tensiones innecesarias. Y nos da, en definitiva, la confianza y la seguridad que se necesitan para lidiar con las situaciones estresantes del oficio, con los nervios de antes y durante las actuaciones, ó resolver problemas típicos de exceso de preocupación como el “prepararse” (léase tensarse) y “anticiparse” (léase colocarse, muscularmente hablando, en el estado propio para la frase siguiente, perturbando así la interpretación del momento presente).
Pepe Castillo,  enero 2014

 Entre 1995 y 1998, Pepe Castillo se formó como profesor de Técnica Alexander en Londres, en el CONSTRUCTIVE TEACHING CENTRE que dirige Walter Carrington, discípulo directo de F.M. Alexander. Posteriormente, en 2008, realiza el curso de posgrado en el ALEXANDER TECHNIQUE NEW YORK CITY que dirige John Nicholls.
 Ha desarrollado su labor profesional en el HELIOS CENTRE de Londres y en el departamento de promoción de la salud del Borough of Kensington and Chelsea.
 En la actualidad trabaja en Sevilla, donde imparte cursos y sesiones individuales.
 En su práctica privada atiende asiduamente a particulares, así como a profesionales de la sanidad y la educación, bailarines, actores y miembros de diferentes orquestas, entre las que se encuentra la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y la Orquesta Filarmónica de Málaga.
 Imparte talleres con regularidad en el “Centre de Formació i Investigació Teatral LA CASONA” de Barcelona
 Ha dado cursos en la Escuela Superior de Arte Dramático de Sevilla y en la sede de la Banda Municipal, en diferentes conservatorios de música de la provincia y resto de Andalucía, en los Centros de Educación del Profesorado, en la Universidad Internacional de Andalucía y en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.
 Colabora con la Fundación Said-Barenboim
Es miembro de la Asociación de Profesores de Técnica Alexander de España (APTAE)

Enlaces:
APTAE.  Asociación de Profesores de Técnica Alexander.



miércoles, 8 de enero de 2014

TÉCNICAS FREINET.




  Célestin Freinet  (1896-1966) plasmó en la escuela los principios de una educación por el trabajo,estimulando la idea del "tanteo experimental" : el aprendizaje basado en las propias experiencias y la cooperación entre alumnos y con el profesor.  
  Fue uno de los referentes innovadores más importantes de la pedagogía moderna y popular, tanto por sus teorías, antiautoritarias y democráticas, como por la aplicación de un abanico de técnicas que le conceden al alumno un grado notable de libertad y protagonismo.
  Tuvo mucha influencia en maestros contemporáneos de diferentes países,también entre maestros españoles de la república.
  La pedagogía republicana quedó radicalmente barrida durante el franquismo, pero a partir de los años sesenta, se recupera la filosofía y la práctica Freinet, para aplicarla a diversas escuelas cooperativas de carácter renovador. Y aún hoy, muchas de sus técnicas, con varias adapaciones, se aplican a un buen número de aulas.